Una derrota que no te derrote bien puede ser vista como otra forma de éxito

. 15 de marzo de 2017

Por Roberto Celaya Figueroa

Los tropiezos y caídas que experimentamos en nuestro andar en pos de las metas, sueños y objetivos que nos fijamos, bien pueden verse como un fracaso, fracaso temporal tal vez pero al fin fracaso, pero si después de ese tropiezo, si después de esa caída somos capaces de levantarnos con mayores recursos bien podríamos decir que ese fracaso terminó volviéndose un éxito.

Si le preguntáramos a un grupo de personas qué consideran éxito, palabras más palabras menos sus respuestas girarían en cuanto al logro de los sueños, metas y objetivos que se han propuesto, pero ¿podríamos considerar lo contrario, es decir, cuando no se alcanzan esos sueños, metas y objetivos, como un éxito también?

De inicio tal vez la pregunta anterior suene un tanto disparatada, pero vamos tratando de verla desde otra perspectiva, es decir, de la perspectiva de lo que las caídas y tropiezos, la no consecución de esos sueños, metas y objetivos, ocasionan en nosotros. Así es: en nosotros.

Generalmente cuando vamos en pos de las metas, sueños y objetivos de nuestra vida vemos y evaluamos sólo el final, es decir, aquello que buscamos, pero dejamos de lado para también ver y evaluar el proceso de llegar a aquello y lo que ello ocasiona en nosotros.

Antes de desarrollar esta idea quiero que la veamos desde el punto contrario: ¿obtener lo que deseamos puede considerarse un éxito?, ¿si?, ¿seguro?, veamos: yo creo que todos tendremos la meta de lograr una suficiencia financiera en nuestra vida que nos de tranquilidad y holgura, supongamos que alguien se saca la lotería o recibe una herencia y dado que todo vino rápido y fácil igual de rápido y fácil se fue solo que dejándolo peor como persona que antes, ¿podríamos decir que la obtención de esa holgura financiera en su momento fue un éxito?

Ahora volvamos al argumento inicial. Supongo has de conocer personas que no lograron de inicio lo que querían, es más tal vez nunca lo lograron, pero que ese fracaso los convirtió en personas más sensatas, más humildes, con mayor carácter, en ese sentido ¿podríamos realmente decir que el no haber logrado lo que se propusieron en un momento dado fue un fracaso?, ¿puedes ya ver el enfoque de lo que te he estado diciendo?

Hay veces en la vida, tal vez incluso muchas veces, que simplemente no lograremos lo que nos propongamos, que sufriremos tropiezos y caídas, que el fracaso entrará por la puerta grande en nuestra existencia, pero incluso de las peores adversidades uno puede sacar grandes riquezas si se es capaz de aprender, mejorar, avanzar.

Todo en nuestra vida, incluso lo que consideramos fracasos, sean estos temporales o definitivos pueden tener un efecto en nuestra persona. Y mira que digo pueden ya que es uno quien tiene la última palabra en lo que permite hagan o dejen de hacer en nosotros las circunstancias a las que nos enfrentamos. Todo dependerá de nuestra actitud y nuestra actitud de tener en perspectiva no tanto lo que somos sino lo que podemos llegar a ser.

Cuando en nuestro andar por la vida en pos de las metas, sueños y objetivos que nos fijemos tropecemos, caigamos, más que rumiar el polvo de nuestro fracaso podemos optar por sacudírnoslo, levantar la cabeza y continuar avanzando pero ahora con mayor experiencia, mayor capacidad, mayor carácter, de esta forma una derrota que no te derrote bien puede ser vista como otra forma de éxito

Roberto Celaya Figueroa, Sc.D.
Formación • I+D+i • Consultoría
Desarrollo Empresarial – Gestión Universitaria – Liderazgo Emprendedor
www.rocefi.com.mx

 

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