¿Tus creencias pueden contigo? Cambiarlas está en tus manos…

. 26 de diciembre de 2014

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Por Vittoria Veri Doldo

Las creencias son las convicciones que determinan y regulan las pautas de pensamiento. Son ideas y opiniones que tenemos acerca del mundo y de los demás, así como de nosotros mismos, de nuestra vida, de nuestras capacidades etc.

Las creencias son lo que consideramos como cierto y que influye en nuestra vida condicionando nuestra forma de sentir y de pensar, nuestra actitud, la manera en que llegamos a tomar o no decisiones, la forma en que vemos y vivimos el mundo. Las adquirimos en distintos momentos de nuestra vida a partir de la infancia y por diferentes motivos. En la infancia nuestro software mental es muy moldeable, todavía no hay una gran influencia de nuestra mente racional/consciente, por lo tanto las ideas inducidas se graban automáticamente en nuestro subconsciente y así se quedan grabadas sin que las cuestionemos, convirtiéndose en nuestra realidad.

Son el contenido de nuestro aprendizaje durante el curso de toda nuestra existencia y pueden derivar también de experiencias de vida, de traumas, de momentos felices, de lo que en algún momento rescatamos del entorno que nos rodea ya que nos resultó fundamental para enfrentarnos a una determinada situación. Existen de hecho creencias potenciadoras que nos permiten avanzar y al mismo tiempo creencias limitadoras que ejercen el efecto contrario en nuestra vida ya que nos bloquean. En este ultimo caso, se trata de ideas pre-construidas de una realidad que es tal solo para nuestra mente. Básicamente se trata de herramientas que en un momento determinado nos resultaron útiles pero que con el paso del tiempo ya no nos sirven y podemos abandonarlas o cambiarlas por otras.

“Solo cuando la mente está libre de ideas y creencias puede actuar correctamente.” ~ Jiddu Krishnamurti

Nuestro pensamiento tiene su propio soporte que da forma a nuestra manera de pensar, y que conocemos como nuestro sistema de creencias. Este tipo de pensamientos o creencias limitarán nuestras acciones ya que surgen de manera automática, resultando por lo tanto incontrolables. Muy a menudo pensamos que no podemos hacer algo porque en un momento dado de nuestra vida experimentamos una situación en la que nos vimos impotentes o bien no capaces para solucionar algún que otro asunto. El recuerdo de dicha situación hace que sigamos proyectando la misma idea/convicción de forma automática a situaciones presentes y futuras que tienen cierta familiaridad con lo vivido en el pasado y que, a pesar de ser totalmente diferentes tanto ellas como nosotros mismos, dejamos que influyan y dicten cual debe ser nuestro comportamiento. Nuestra mente es una superviviente, por lo tanto esta constantemente alerta esperando lo que pueda pasar en cada instante y mantener sus defensas activadas. Actúa a raíz de un registro, como una cabina de control con diferentes comandos que permiten replicar acciones frente a situaciones.

Si pensamos que en una entrevista de trabajo no estaremos a la altura, nuestra actitud se verá condicionada al punto que nos resultará muy difícil o bien imposible sacar todo nuestro potencial para que nuestro perfil resulte ser el más atractivo para nuestro entrevistador. A priori decidimos que no nos irá bien e influenciaremos lo que puede pasar a raíz de nuestra creencia, auto-limitándonos.

Así como grabamos nuestras creencias en un momento dado de nuestra vida, igualmente podemos cambiarlas.

Evidentemente, cuanto más enraizadas, más costará desprendernos de ellas pero siempre nos será posible hacerlo.

Lo primero que necesitamos es:

1. Tomar consciencia de ellas y de si constituyen un limite para nuestra vida, si corresponden a la realidad presente y objetiva o bien si residen solo en el mundo de nuestras ideas
2. Sustituirlas con otras creencias potenciadoras
3. Entrenar nuestra mente para que pueda integrar la creencia

CREENCIAS LIMITADORAS

– Soy como soy y no puedo cambiar
– Nadie me va a entender
– Quien me quiere de verdad debería intuir lo que necesito
– No soy capaz de enfrentarme a los retos desafiantes como hacen los demás
– Sé que no puedo
– Nunca acabo lo que comienzo

CREENCIAS POTENCIADORAS

– Puedo moldear mi carácter según como van cambiando mis necesidades y mi entorno
– Expreso claramente lo que pienso y me hago responsable de lo que digo
– Comunico lo que siento a los demás
– Disfruto de competir y jugar aunque pueda perder
– Lo voy a intentar
– Termino lo que empiezo

Este proceso requiere evidentemente un esfuerzo.
Necesitamos salir de las generalizaciones y poner nuestra atención en todos lo detalles con los cuales analizamos una situación o problema determinados, fragmentando nuestro pensamiento.

Palabras como ‘siempre’, ‘jamás’, ‘nunca’, ‘sólo’, acompañan habitualmente las creencias limitadoras y hacen que generalicemos conceptos disfrazándolos de realidad.

Todo comportamiento tiene una intención positiva (o bien la tuvo en algún momento).
Lo percibimos como adecuado según el contexto en que vimos necesario aplicarlo. Si redefinimos nuestra realidad a partir del momento o necesidad presente, crearemos de forma sencilla una nueva manera de pensar e interactuar. Por consiguiente, generaremos un impulso a avanzar hacia algo nuevo y diferente sin tener que responder a un automático que nos dará siempre la misma respuesta obsoleta y por ende el mismo resultado.

Es importante destacar no solo la intención positiva de la que nace el comportamiento sino también aceptar que cualquier comportamiento es útil según contexto.

Si cambiamos la respuesta automática interna y negativa frente a un comportamiento determinado, sencillamente estaremos re-encuadrando contextualmente nuestra realidad presente, resaltando la utilidad que dicho comportamiento tuvo en un momento determinado.
De esta forma simplemente observaremos nuestro comportamiento como lo que es: un comportamiento. Y su sustitución derivará de un proceso natural.
La repetición del nuevo comportamiento o la reconfiguración repetida de nuestro pensamiento es muy importante para evitar re-caer en el automatismo.
Entrenando la mente, el instinto de supervivencia irá mitigándose; no percibiendo riesgos tampoco necesitará tener a mano la respuesta automática de siempre frente a una situación. De esta forma se creará espacio para algo nuevo.

Al fin y al cabo Creer Es Crear.

Está en tus manos…

Vittoria Veri Doldo
Health Coach
www.healthenergycoaching.com

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