Sueño o Visión

. 24 de enero de 2017

Por Javier Coterillo Ruiz

Soñar no cuesta nada, pero tampoco compromete. Tener sueños es bueno, genera cierto placer pensar en situaciones que se darían cuando nuestra vida atravesara otro tipo de escenarios. Que nos toque la lotería es  uno de los sueños más generalistas que existen. Las agencias de comunicación se frotan las manos cada año para escenificar qué haríamos con los millones que pueden cambiar nuestra vida en un solo día.

Realmente esto sucede, pero a muy poca gente. Creo, sinceramente, que los sueños hay que tenerlos y hay que perseguirlos, pero cada uno de nosotros somos creativos a nuestra manera. Hay sueños irreales y hay sueños alcanzables, pero desde una máxima imprescindible, hay que poner los sueños en movimiento. Hay que comprometerse con nuestros propios sueños para que podamos hacerlos reales. No sabemos el tiempo que nos llevará, y seguramente queramos abandonar la aventura muchas veces. Porque perseguir un sueño es vivir una auténtica aventura, y como en todas las aventuras hay situaciones hostiles que no podemos controlar, pero eso también nos hará crecer personalmente y valorar mucho más la consecución de nuestros objetivos.

La visión es poner nuestros sueños en movimiento. Se trata de sentir que podemos conseguimos lo que nos proponemos y de tener la determinación y el compromiso de perseguirlo una y otra vez. Debemos creer en nosotros mismos para poder llegar a tener el éxito que cambie nuestra vida. Hay todo tipo de sueños, y todo tipo de frustraciones por no alcanzar los mismos. Deja de justificar y de ponerte límites. Deja de decirte que no puedes hacerlo o echarle la culpa a las circunstancias, y entonces será el primer paso para asumir que puedes soñar y hacer que se haga realidad.

Cada vez que nos damos a nosotros mismos una justificación nos estamos dando una excusa para no comprometernos con lo que está ocurriendo, y a excusas no nos gana nadie. Compromiso y puesta en acción: eso es lo que tenemos que conseguir. Es decir, tener una visión clara de lo que queremos hacer. Es mejor parar, ver la situación de nuestra vida con perspectiva y entonces poner en marcha un plan de acción. Lo que no de debemos hacer es buscar justificación a lo que no queremos intentar hacer o conseguir. En esos casos, apelamos una vez más a la automatización y la autoconfianza. Si tú no crees en ti mismo no esperes que lo hagan los demás.

Tomad conciencia de lo que queréis lograr.  Esa es la principal diferencia entre sueño y visión. Así pues, espero que en este nuevo año dediquéis unos minutos a analizar si queréis poner vuestros sueños en movimiento, en acción. Entonces con una visión clara de vuestra situación todo cambiará.

A por ello, porque vosotros sois los dueños de vuestra propia vida.

Avanti siempre

Javier Coterillo Ruiz

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