Solo un trabajo honesto es productivo, solo un servicio solidario es fructífero, y solo una calidad que exceda lo esperado es justa

. 27 de noviembre de 2017

Roberto Celaya Figueroa

El mundo actual ha entrado en una dinámica donde a todos los actores participantes se les exige cada día más: más calidad, más servicio, más rapidez, eso es lo que el mundo exige, pero ¿qué hay con lo que nos exigimos nosotros mismos?

Facebook, creado por Mark Zuckerberg, originalmente era un sitio para que los estudiantes de la Universidad de Harvard pudieran compartir y evaluar fotos; hoy  alcanza los 800 millones de usuarios y planea para 2012 entrar a la bolsa y recaudar 10,000 millones de dólares.

Facebook, al igual que muchos otros productos y servicios en la actualidad, sustenta su éxito en que dan al cliente o usuario mucho más de lo que espera o de lo que paga por el mismo. Facebook no solo es tecnología, es interacción, dinamismo, y practicidad social e incluso comercial en tiempo real.

Cuando la gente recibe más de lo que espera se genera una reacción de reconocimiento y de lealtad. La satisfacción con creces de las necesidades y expectativas de quienes procuran bienes y servicios permite la réplica del éxito a través de la misma promoción de quienes, satisfechos por lo recibido, harán con sus allegados.

Curiosa y paradójicamente también hay un fenómeno donde las personas buscan dar el mínimo en su esfuerzo. El pensamiento cortoplacista indica que el mínimo esfuerzo con la máxima ganancia dará el mayor rendimiento, pero ese pensamiento no contempla la relación en el largo plazo tanto a nivel grupal como individual ni el desarrollo de los proyectos individuales y profesionales que se tengan.

Si de manera personal, el servicio, desempeño e interrelación personal, social y empresarial que uno tenga será la mejor carta de presentación que se tenga, con mayor razón cuando el liderazgo y el emprendedurismo son las guías de nuestras acciones.

No se puede ser líder regateando, no se puede ser emprendedor buscando el mínimo esfuerzo, entendamos que ambas acepciones por su misma definición implican un extra en nuestras acciones, un plus adicional que permitirá a quienes lo den el llegar a la cima.

Este plus, este extra, necesaria y forzosamente requieren esfuerzo, constancia y dedicación, y permitirá en el tiempo no solo conseguir las metas que nos propongamos sino hacernos de una forma de ser y vivir a prueba de obstáculos, dándonos algo que no tiene precio y que es carácter, después de todo solo un trabajo honesto es productivo, solo un servicio solidario es fructífero, y solo una calidad que exceda lo esperado es justa

 

Roberto Celaya Figueroa, Sc.D.
Formación • I+D+i • Consultoría
Desarrollo Empresarial – Gestión Universitaria – Liderazgo Emprendedor
www.rocefi.com.mx

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