Retornando a mi “yo”, a través del coaching

. 23 de febrero de 2017

Por Ignacio García de la Vega

El proceso de formación en coaching es en sí mismo un proceso de empoderamiento. Fácil o difícil, posible o imposible. Desde nuestra infancia nos acostumbramos a poner límites, ya sea a los demás o a nosotros mismos.

Dentro de nuestro entorno personal, familiar, laboral o social, establecemos márgenes, adoptamos hábitos y prácticas sociales y emprendemos acciones que muchas veces nos hacen viajar en círculo. Evolucionamos en nuestro devenir, sujetos a estrechos o amplios esquemas de actuación. Generamos nuestra verdad (1) y navegamos a la deriva en nuestro papel de víctima (“las cosas son así”, “es lo que hay”…) o de responsable (quiero, voy a……) reproduciendo las mismas acciones,más allá de su productividad y sus resultados.

Como profesional de la empresa, consultor y formador en el mundo empresarial y docente, he tenido la oportunidad de trasladar soluciones, conocimientos y finalmente resultados, a las personas y sus organizaciones. La mayoría de las veces, productivos en lo empresarial, pero no sé si siempre en lo personal.

Después de leves aproximaciones al mundo del coaching (artículos, webs, etc…), hace tres meses sentí “el poder de la fuerza“ y tras algunas conversaciones con Coaches acreditados CORAOPS empecé a entender lo que realmente es el Coaching y lo que no es, dejando a un lado modas, teatro, intrusismo y arte de magia.

Sin apenas sentirlo, en un clima de confianza y autenticidad, que ahora reconozco formalmente como CORAOPS Alumni pero que entonces puedo asegurar que simplemente viví, tuve mi primera dosis de empoderamiento que, días más tarde, en un taller sobre la Metodología CORAOPS® fue ampliamente reforzado.

Nada mejor que experimentar y ser algo, para darse cuenta de la eficacia de una metodología.

Ahora entiendo un poco más de lenguaje, corporalidad y emociones, entonces lo entendí quizás con más simplicidad. Visualizar mi objetivo, sentirme acompañado/ acompasado hacia acciones concretas, y verbalizar mi para qué fueron efectos catalizadores para reencontrarme con mi yo.

En las sesiones formativas viajo en un contexto de confianza con mis compañeros, asimilando competencias y herramientas, conociendo mejor al ser humano en sus tres subdominios (lenguaje, cuerpo y emoción) pero además, desapegándome primero de juicios, etiquetas y opiniones propias y ajenas, que consciente o inconscientemente, bloqueaban y autolimitaban mis posibilidades de transformación, abandonando el papel de víctima y aprendiendo a ser protagonista de mi vida. Tomando conciencia de que hay otra forma de ver la realidad y que desde ese nuevo enfoque puedo encontrar opciones, y conseguir mis retos, generando a continuación acciones productivas, más allá del “tengo que” y más ligado a un “quiero”, a un compromiso y a un valor “facilitar y ayudar a las personas“, que está alineado con mi propia identidad.

Si atendemos a la definición de empoderamiento de la RAE “conceder poder para que, mediante su autogestión, mejore sus condiciones de vida”, a otras como la de Mónica Buckley (Coach CORAOPS) que lo define “proceso de aprendizaje y fortalecimiento de capacidades y de confianza, en el que las personas deciden tomar las riendas de su vida (responsabilizarse), para transformar aquello que les perjudica y/o les crea malestar tanto individual (su situación), como colectivamente (su posición en la sociedad)”, podemos corroborar que, como bien dice Miriam Ortiz de Zarate “Independientemente de las escuelas o corrientes del coaching, todas ellas se basan en unas premisas básicas: Creo en ti, creo en tu potencial, creo que tienes las capacidades necesarias, creo que tienes las respuestas necesarias” que son por sí mismo poderosas y generan empoderamiento”.

Como alumno CORAOPS, en mi papel de coach /coachee he sentido, y siento, el poder del lenguaje, las posibilidades de la corporalidad y de la gestión de emociones, no solo como competencias o herramientas para acompasar a mis futuros coachees, sino también para empoderarme.

“Independizarme de “ser” para los demás, asumirme y actuar como el guerrero, el líder y responsable de mi propio destino”(2).

REFERENCIAS

(1) RAFAEL ECHEVARRIA. Ontología del lenguaje “Ser, verdad y poder: el papel del observador pág. 26-28
(2) Fuente: Empoderamiento
(7) JOHN WHITMOREICE CORAOPS ®Instituto de Coaching Ejecutivo CORAOPS – CSCE IX promoción Nivel 1 – Pág. 10
(8) LEONARDO WOLK. El Arte de Soplar Brasas

 

Ignacio García de la Vega
Coach CORAOPS

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