¿Respiras?, ¡pues a seguir luchando!

. 10 de julio de 2017

Por Roberto Celaya Figueroa 

La vida está llena de momento de gozo y de tristeza, de ánimo y cansancio, de triunfos y fracasos, lo único que no debe cambiar es nuestra decisión de seguir en la pelea en tanto tengamos vida.

¿Alguna vez te has imaginado ese momento en tu vida en que, por decirlo en cierta forma, estés tranquilo, sin mayores metas que buscar conquistar?, aunque uno puede imaginarse que ese momento llegará cuando uno se jubile, cuando uno se retire o cuando uno ya sea mayor, en realidad es cuestión de decisión pues eso no impide que sigas buscando otras metas, sueños u objetivos en tu vida.

Si bien la reflexión anterior te envía hacia un futuro distante, en realidad en ocasiones ese sentimiento de ya no luchar está presente en el ahora. Esto sucede cuando uno deja de lado sus sueños, metas u objetivos, sea por estar cansado, sea por una decepción, sea por la circunstancia que sea.

Pero si te fijas, la vida misma no se detiene. El sol sigue saliendo y se sigue ocultando, uno sigue envejeciendo, y los demás siguen caminando en sus vidas. Ante esta perspectiva ¿Qué razones podrían haber que justificaran el dejar de luchar?

La vida es un pequeño momento, un interludio consciente que así como viene se va, un momento dorado, glorioso, que nunca más se volverá a repetir. Pregunto de nuevo: Ante esta perspectiva ¿Qué razones podrían haber que justificaran el dejar de luchar?

Entiendo del cansancio, del dolor, de la frustración que pueden llegar en ocasiones a abrumar a tal grado que uno no desee pelear más, pero también entiendo que esos momentos son pasajeros, que esos sentimientos son momentáneos, y que lo único que perdura es nuestra propia vida, bueno, al menos mientras estamos vivos. Entonces, ¿cuándo dejar de luchar?, sencillo: ¡cuando dejes de  respirar!

Mientras estés vivo tendrás algo seguro: tu inconformidad. Si te fijas siempre estamos inconformes, de ahí la mayor parte de la actividad de nuestra vida, desde la más rutinaria y ordinaria hasta la más excepcional y trascendental. Pues bien, esa inconformidad es la que constantemente te impelerá a buscar a tener y ser más y mejor, ¿aceptarás el llamado o harás como que no lo has oído?

El problema dicotómico de la pregunta final anterior es que, como te dije, la vida sigue y, peor aún, llega el momento en que se termina. Así que de nuevo pregunto ¿aceptarás el llamado de tener y ser más y mejor o harás como que no lo has oído?

En nuestro andar por la vida podremos experimentar un sinfín de situaciones, de sensaciones, de emociones; en esa vorágine el punto medular debe ser siempre y en todo momento nuestra decisión de continuar nuestra lucha. ¿Respiras?, ¡pues a seguir luchando!

 

Roberto Celaya Figueroa, Sc.D.
Formación • I+D+i • Consultoría
Desarrollo Empresarial – Gestión Universitaria – Liderazgo Emprendedor
www.rocefi.com.mx

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