Resiliencia Organizacional y Ética del Autocuidado

. 22 de septiembre de 2015

Conversando con Fernando Véliz Montero, Coach Ontológico (Chile): Resiliencia Organizacional y Ética del Autocuidado 

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Hablar del cuidado es hablar de las personas. Cuidar es observar al otro como un ser legítimo igual que yo y, desde ahí, acompañarlo y sumarle con creces a su desarrollo integral. Eso fue lo que hizo el Coach Ontológico, Fernando Véliz Montero, autor para Hispanoamérica de “Resiliencia Organizacional” y “Comunicar” (Editorial Gedisa), y co autor de seis libros más. Este Ph.D © y Magister en Comunicación Organizacional, y conferencista para más de diez países de la región, escribió su segunda obra haciendo foco en un campo gravitante del ser humano: la calidad de vida de las personas al interior de las empresas. “Resiliencia Organizacional” fue lanzada en Chile el año pasado en la sede de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), y actualmente está en proceso de divulgación para el conjunto de los países de Iberoamérica. 

Por Diana Victoria Vargas Pedraza
para Mundocoachingmagazine

¿Cómo surge “Resiliencia Organizacional”?

El campo laboral ha crecido una inmensidad en todo lo que responde a temas técnicos como la optimización de los procesos; la innovación de nuevas estrategias de desarrollo; la eficiencia de los recursos; el logro del cumplimiento de metas; el abaratar costos; la innovación tecnológica; el manejo de las competencias… en fin, el mundo del trabajo hoy lo cuida todo, y como consultor, me he dado cuenta que lo que poco se cuida, y a ratos en forma muy transaccional, es a las personas que están dentro de las empresas. Por lo mismo, “Resiliencia Organizacional” se escribió para así sumar a la construcción de una ética del cuidado interno dentro de las empresas –públicas y privadas.

¿Piensa que el mundo del trabajo está en una crisis?

Pienso que sí. Lo primero es la palabra “trabajo”. Héctor Velis-Meza (académico chileno) comenta que conoció el origen de la palabra trabajo de la voz latina tripaliare, cuya traducción es “torturar”, que, a su vez, viene del término tripalium, que significa tres palos (tres maderos cruzados que formaban un instrumento de tortura donde se sujetaba a la víctima). Pienso que ésta sola idea –etimológica- ya nos debiese llevar al plano de la reflexión y las preguntas sobre qué significa trabajar, y a la vez, debiese empoderarnos para comprender en profundidad al mundo del trabajo, al cual le entregamos -al menos- un tercio del día de nuestras vidas.

Siglos atrás el trabajo era físico, por lo mismo los esclavos sufrían el rigor de “trabajar”… y ese dolor que antes se conectaba con la espalda y los brazos, hoy se conecta con el alma de las personas. Soy un convencido que la gente la está pasando mal dentro de sus organizaciones.

El segundo elemento que considero digno de destacar, son una serie de estudios realizados en los años 2013 y 2014 por la Universidad Adolfo Ibáñez (Chile) que nos hablan en detalle del mundo del trabajo en nuestro país. Entre otros números: El 58 % de las personas se siente abusada en su empresa; el 90% relacionan el trabajo con ganar dinero; el 63% siente que hay pocos espacios de innovación; el 62% piensa que hay escasas posibilidades de capacitación; el 63% siente que hay pocas oportunidades de crear e innovar en sus empresas; el 54% se siente infeliz en su trabajo; el 30% está agotada en su trabajo; el 48% de las licencias médicas están relacionadas con la salud mental laboral; el 86% de los empleados menores de 35 años se cambiaría hoy ante una oferta laboral… El conjunto de estos números surgen de una realidad organizacional chilena que, según mi experiencia recorriendo la región, es una estadística compartida por muchos países.

En su obra compara a una organización con un cuerpo humano…

Para mí una persona (un cuerpo) y una organización son lo mismo. Tienen vida, representan una dimensión sistémica, altamente coordinada y con un objetivo común: las organizaciones y las personas apuestan por la vida. Por lo mismo, los cuerpos y las organizaciones experimentan enfermedades, heridas, sobre peso… el desafío es cómo cuidarlas, cómo mantenerlas sanas, cómo hacer que vayan al gimnasio e instalen la cultura del autocuidado como un norte a seguir, como una opción de vida.

Cuando habla de la Resiliencia, habla de los Factores Protectores…

Los factores protectores son focos de luz dentro de las personas –y también de las organizaciones-, estos factores protectores son verdaderas columnas que sostienen el poder de la Resiliencia. El poder del humor, la confianza, las comunicaciones, la ética, la identidad, la creatividad, el sentido y la espiritualidad. Cada uno de estas distinciones nos dan el sustento, el por qué y el para qué de lo que hacemos, el emprender y salir adelante en los momentos duros del diario vivir. Por lo mismo, los factores protectores nos protegen, nos cuidan, nos blindan. El desafío de esta libro es agendar estos conceptos, sacarlos de la invisibilidad y darles carne, contenido y presencia por medio de la conducta diaria del conjunto de la organización.

En su libro propone un método (MAR) de cuidado organizacional…

En el libro hablo del MAR (Modelo de Acción Resiliente). Este instrumento lo que busca es materializar en la cultura diaria de las organizaciones, una identidad (el quién soy yo) del cuidado interno. En este viaje las preguntas y acciones están pensadas tanto para las dimensiones intrapersonales (conmigo) como interpersonales (con el otro).

El MAR está creado para responder conscientemente a cinco grandes desafíos: Yo soy… (¿Quién soy yo en mi organización?; Yo quiero… (¿Qué es lo que quiero de mi organización?);  Yo puedo… (¿Qué es lo que puedo hacer en mi organización?); Yo tengo (¿Qué es lo que tengo dentro de mi organización?)… y la última gran idea, Nosotros podemos (¿Qué podemos hacer nosotros dentro de esta organización?). El conjunto de estas miradas aspiran a generar una perspectiva sistémica del autocuidado.

¿Cómo sería eso?

Fortalecer a un grupo de personas. Sembrar la semilla de la Resiliencia en la cultura de un colectivo de trabajo es conectarse con temas de suma relevancia como son el cuidado del clima laboral; el cuidado de los procesos de aprendizaje; el cuidado de la infraestructura de la organización; el cuidado de las tradiciones organizacionales (ritos, mitos e hitos); el cuidado de los liderazgos y su impacto en otros; el cuidado de las temáticas a promocionar internamente (valores); el cuidado de las políticas organizacionales… en fin, el MAR en forma atenta y comprometida busca repensar el cómo habitar dentro de organizaciones sanas, colaboradoras y comprometidas con el bienestar de su gente.

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