Perder el camino no es tan malo, además que siempre puedes retomarlo, te permite ver paisajes que no conocías

. 8 de marzo de 2017

Por Roberto Celaya Figueroa 

Muchas veces en la vida, mientras vamos en pos de nuestras metas, sueños y objetivos, nos desviamos del camino. Esto puede ser visto como una tragedia o como una bendición, yo prefiero verlo como una bendición ya que incluso de las caídas, de los tropiezos, de los fracasos momentáneos se puede aprender.

 ¿Cuántas veces en la vida nos ha pasado que, a pesar de tener muy en claro lo que queremos lograr, terminamos desviándonos de nuestro camino trazado? Ese desviarse bien puede ser intencional o no, es decir, una desviación en nuestro andar con conocimiento de causa o que simplemente por circunstancias ajenas a nosotros se da. 

Generalmente ese desviarse de nuestro camino trae retraso en nuestro andar y frustración en el mejor de lo casos o bien tropiezos y caídas considerables en el peor de ellos. 

Independientemente de la causa de desviar nuestro andar en pos de las metas, sueños y objetivos que nos hemos fijado, hay dos cosas que debemos tener en mente, una es que siempre podemos retomar el camino perdido, y dos que de todo podemos aprender. 

El aprendizaje que experimentemos al desviarnos en nuestro andar puede ser utilizado en construir nuestro proyecto de vida, si este es el caso experimentaremos un crecimiento personal.  Como consecuencia de ese crecimiento personal vendrá una madurez cada vez mayor. Y como parte de todo ello, volviendo al primer punto mencionado, podremos retomar el camino en un estado mejor que cuando lo dejamos. 

Ahora bien, para aprender, crecer, madurar y continuar necesariamente debemos tener una actitud de auto-responsabilidad, de no echarle la culpa ni a los demás ni a las circunstancias y de hacernos dueño de nuestro propio destino, incluyendo nuestro andar, con todo lo que ello implique y conlleve. 

¿Qué suena fácil pero que hacerlo es difícil? No te discutiré eso, sino que más bien te diré que aunque tuvieras razón en eso, considero que aún más difícil es aceptar nuestra suerte desviándonos de nuestro andar y dejándonos a la deriva donde el destino quiera llevarnos. 

Lo que hay sido ya fue, pero lo que será será y en ese será la actitud que tomes, pensamiento y acción, definirán hacia dónde te dirigirás y lo que finalmente lograrás. 

Si mientras vas en pos de tus metas, sueños y  objetivos te desvías en tu camino, aprende, crece, madura y continúa, después de todo perder el camino no es tan malo, además que siempre puedes retomarlo, te permite ver paisajes que no conocías.

 

Roberto Celaya Figueroa, Sc.D.
Formación • I+D+i • Consultoría
Desarrollo Empresarial – Gestión Universitaria – Liderazgo Emprendedor
www.rocefi.com.mx

 

También puede descargarse gratis el poemario del mismo autor “Perfectos son tus caminos” -50 poemas en la línea del pensamiento cristiano-, desde www.rocefi.com.mx  (Menú “Libros” Sección “de-book gratis”)

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