Pensar y hacer… “Autotraición”

. 27 de marzo de 2015

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Por Elisa Rodríguez 

A veces pensamos en hacer algo que finalmente hacemos o tal vez no, otras hacemos cosas y luego pensamos en lo que conlleva… Hoy quiero compartir una reflexión sobre el concepto de “autotraición” que hace el Instituto Arbinger en su libro “La Caja” y cómo nos afecta.

Este Instituto define “autotraición” como un “acto contrario a lo que siento que debería hacer”.

¿Qué implica? Fundamentalmente, la autotraición nos conduce al autoengaño. Cuando me traiciono a mí mismo, empiezo a ver el mundo de una forma que justifica mi autotraición. Y viendo un mundo autojustificado, distorsiono mi visión de la realidad. Esto tampoco me permite centrarme en resultados y puede ser causa de falta de motivación y compromiso, estrés, problemas de comunicación, malas actitudes, conflictos, falta de responsabilidad…

¿Cómo salir así de ese estado? Comparto algunas propuestas que resumo en una sencilla ecuación de tres verbos o variables de acción: Mirar & Aceptar & Hacer

Mirar… ¿A quién?

Primero, una parada para mirarse a uno mismo y no tratar de cambiar a los demás. Puedo cambiar “yo”; también puedo apoyar a los demás para que cambien si quieren y recordando, que no les puedo cambiar; sin embargo, sí puedo escucharles, respetarles, ponerme en su lugar…

Segundo, mirar y concentrarse en cómo ayudar a los demás. No enfocarme en si los demás me están ayudando. De nuevo mira qué es lo que puedes hacer tú, cómo y cuándo. Además esto ayuda a desarrollar la base de la inteligencia emocional, siendo capaz de ponerse en el lugar del otro, ampliando consciencia, empatizando, regulando emociones y desarrollando la capacidad de relación con otros.

Aceptar… ¡Dejar de resistirse a los demás!

No “enfrentarse” a los demás. «Enfrentarse» a alguien tiene la misma deficiencia básica que tratar de cambiarlo y es también otro modo de seguir culpabilizándolo. Transmite la culpabilidad que yo tengo por esa autotraición. En el momento en que dejamos de resistirnos a los demás, liberamos los pensamientos y sentimientos autojustificadores y desde ese inicio de aceptación podemos pasar a la acción, compromiso y responsabilidad.

Hacer… ¡Ocuparse sin preocuparse!

Como dice Stephen Covey, “las personas proactivas son las que se ocupan de los problemas mientras que las reactivas se preocupan por ellos”. Sólo así ampliaremos nuestro círculo de influencia e impacto personal. Esto nos lleva a tomar decisiones y elecciones, superar esas barreras que a veces nos cuesta “saltar”; conseguir resultados diferentes, tratar de ser mejor.. Y también a pedir disculpas si es necesario para seguir adelante, tratando de ser más útil para los demás en el futuro.

La vida nos persigue; como un río que atraviesa el campo, ayudándonos a desarrollarnos, a ser más plenos… No podemos engañar a la vida, a la vez que no podemos evitar experiencias básicas de miedo, alegría, ira, tristeza…. tampoco podemos engañarnos a nosotros mismos. Nadie escapa a esas experiencias, pero cada uno sí desarrolla su camino para entenderlas y relacionarse con ellas. Y el camino, siempre es y será… ¡tuyo!

“Tú decides. Tú eliges

Elisa Rodríguez
Coach
Keep Coaching
www.tudecidestueliges.wordpress.com

 

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