Nunca sabrás de lo que eres capaz hasta que lo intentes

. 13 de marzo de 2018

Roberto Celaya Figueroa 

Independientemente de que lo andemos buscando en la vida, el hecho de caminar hacia lo desconocido genera siempre y en todo momento una aprensión, cierto miedo, del riesgo que se corre al intentar algo, pero visto de otro modo, no habría forma de saber si lograremos algo o no que intentándolo.

“¿Y si no resulta?, ¿y si fracaso?, ¿y si salgo perdiendo?”, yo creo que todos, o hemos oído estas frases en boca de alguien que dudada de hacer algo o no o bien incluso nosotros mismos las hemos dicho cuando la incertidumbre del resultado de una acción se apoderaba de nuestro ser.

La vida misma es un riesgo desde el mismo momento que desconocemos el futuro. La acción más insignificante, la más rutinaria, la de menor impacto en nuestra vida, por más cierto que la veamos, es incierta desde el momento mismo que no sabemos si la podremos realizar –pues cualquier cosa puede pasar- ni del resultado de la misma.

A pesar de lo anterior aprendemos a vivir en esa incertidumbre ya que la mayoría de las cosas son muy previsibles ya que la misma recurrencia de ellas en nuestra vida nos da esa sensación de seguridad.

Pero hay situaciones que por su misma naturaleza salen de esa recurrencia, por  ejemplo cuando iniciamos nuestro andar en pos de una meta, sueño u objetivo, y dado lo novedosos de esa acción la incertidumbre, que siempre está existente, se nos vuelve más palpable.

Esa incertidumbre también está relacionada con el resultado de la ecuación riesgo-valor pues no es lo mismo intentar algo de poco riesgo y de poco valor -como resultado de la acción- a intentar algo que tenga un mayor valor pero cuyo riesgo sea considerable.

Independientemente de esto, ante esa sensación que la incertidumbre genera en nuestra persona, tenemos dos opciones, opciones que, contrariamente a lo reactivo de la sensación que estamos mencionando, tiene su asiento en la voluntad. Esas decisiones son intentarlo o no intentarlo.

Decir que esa decisión tiene su asiento en la voluntad quiere decir que aunque sintamos miedo, incertidumbre, turbación, aun así damos el paso e iniciamos el andar en pos de lo que estamos buscando.

No hay una receta mágica, un consejo válido, una acción realizable, que pueda quitar de nuestro ser esa sensación adversa cuando iniciamos algo que conlleva riesgo, pero si hay una receta mágica, un consejo válido, una acción realizable para que a pesar de eso avancemos en pos de nuestra meta: dar el primer paso y seguir caminando, de otra forma de lo único seguro que podremos estar es que de no intentar algo no lograremos nada.

El riesgo es parte de nuestra vida y saber enfrentarlo implica que nuestro carácter y madurez se van acentuando y dándonos esas habilidades para erigirnos como constructores del éxito que es nuestra vida, así que ante la sensación adversa que genera la incertidumbre en nuestra vida solo nos queda el seguir avanzando, después de todo nunca sabrás de lo que eres capaz hasta que lo intentes.

 

 

Roberto Celaya Figueroa, Sc.D.
Formación • I+D+i • Consultoría
Desarrollo Empresarial – Gestión Universitaria – Liderazgo Emprendedor
www.rocefi.com.mx

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