¿Cómo mejorar nuestra Autoestima?

. 4 de septiembre de 2017

paulina-arrauPor Paulina Arrau

Nuestra autoestima nos da fuerza, impulso y soporte al momento de relacionarnos con el mundo, es un muy buen indicador de cuanto nos amamos a nosotros mismos y de cuanto creemos que valemos para el mundo.

A mis coachees les sugiero imaginar que su autoestima es una “armadura” de fierro que les cubre pecho y espalda, desde el cuello a la cintura, la cual tiene por misión proteger su corazón y fortalecer su columna vertebral.

Cuando tenemos una autoestima saludable, resulta fácil ver la vida desde la vereda de las posibilidades y nos sentimos capaces de lograr nuestras metas, sin embargo cuando no, esa predisposición cambia y en la práctica nos resulta difícil tomar decisiones, desafiar nuestros límites, sobreponernos a la critica y confiar en nuestras competencias, por nombrar algunas de las consecuencias mas comunes de tener una autoestima débil.

“La autoestima positiva es importante porque cuando las personas la experimentan, se sienten bien y lucen bien, son efectivos y productivos. Responden hacia los demás y hacia ellos mismos de una manera saludable y positiva. Saben que son capaces y se cuidan a si mismos y a los demás. No necesitan sentirse seguros subestimando o sintiéndose superiores a las demás personas.”
Nathaniel Branden
(Psicoterapeuta canadiense que trabajó especialmente en el campo de la psicología de la autoestima)

Desde mi experiencia, un indicador bastante certero de cuan saludable es nuestra autoestima, es la capacidad para responder con generosidad y desenvoltura, cuáles son nuestras cualidades, virtudes y logros más destacados; cuando ese no es un ejercicio sencillo, probablemente tengamos una autoestima débil.

Si usamos la imagen mental que yo sugiero para la autoestima, cuando ésta es débil, nuestra “armadura” es de fierro muy delgado y no tiene la resistencia necesaria para proteger nuestro corazón y fortalecer nuestra columna vertebral, razón por la cual, no tenemos la fuerza necesaria para tomar decisiones, desafiar nuestros límites, sobreponernos a la critica y confiar en nuestras competencias, entre otros.

Ahora bien, cuando nuestra autoestima está disminuida, habitualmente nos pasa que:

1. Tenemos un diálogo interno poco nutricio: respecto de nosotros mismos y nuestra gestión en los distintos ámbitos de la vida, es decir, probablemente no está reforzando nuestro amor propio y valía para el mundo.
Frases típicas: no valgo, no sirvo, no soy mejor que, a mi no me resulta, nunca voy a aprender, etc

Si usamos la imagen que sugerí para la autoestima, somos nosotros mismos los que desde adentro, estamos corroyendo nuestra “armadura” y con eso las paredes se hacen cada vez más débiles.

2. Estamos constantemente buscando aprobación externa: Dado que no sabemos cuan valiosos somos o que tan buenas personas somos, dependemos del feedback positivo de otros para segurizarnos.
Si volvemos a usar la imagen que sugerí para la autoestima, es como si nosotros estuviéramos parchando nuestra “armadura” con el reforzamiento externo.

¿Cuál es el peligro de eso?

1. Entregamos nuestra fuerza/poder para fortalecer nuestra “armadura” a otros.

2. Dependemos de lo que otros dicen de nosotros para fortalecer nuestra “armadura”

A continuación les dejo un ejercicio que les ayudará a fortalecer su autoestima por medio de un nuevo hábito, el de… ¡Felicitarse por todo!

Nuestra autoestima se fortalece en la medida que nos vamos haciendo conscientes respecto de todo aquello que hacemos bien.

Cuando éramos niños, ocurrió principalmente a partir de lo que nuestro entorno nos dijo (reforzamiento externo) y fue así como nos preparamos para la vida, sin embargo, una vez siendo adultos, podemos hacernos algunos cuestionamientos respecto de si, ¿es esa la única manera? (R: No) y de si ¿existe otra manera, además del reforzamiento externo? (R: Sí, el Reforzamiento interno o personal)

Independientemente del tamaño o la importancia de nuestros logros, es muy importante que estemos atentos a todo aquello que hacemos bien y/o mejor en comparación con otros o en comparación con nosotros mismos, para distinguirlo y luego reforzarlo (reforzamiento interno o personal):

… si lograste llegar a la hora: te felicitas!

… si te quedó rico el almuerzo: te felicitas!

… si tu proyecto resultó: te felicitas!

… si terminaste tus pendientes del día: te felicitas!

… si hiciste “ese” llamado pendiente: te felicitas!

… si presentaste con menos dificultad: te felicitas!

… si no nos enojamos por algo por lo que generalmente nos molestamos: te felicitas!

… si no te comiste el chocolate: te felicitas!

… si preferiste usar las escaleras: te felicitas!

Cuando les propongo este ejercicio a mis coachees, ellos generalmente me dicen: “me puedo felicitar cuando hago algo mejor que otro, sin embargo, ¿cómo me voy a felicitar por hacer algunas cosas mejor que antes, cuando es lo mínimo que debería de hacer?”, a lo que yo respondo: “primero, si lo mínimo es igual o menor a cero… ¿cómo es que “eso” es lo mínimo que deberías haber hecho?, segundo, ¿para qué no hacerlo?…”.

Nuevamente, si piensan en la imagen que sugerí, el adquirir el habito de felicitarnos siempre, nos permite material con el cual estar constantemente engrosando las paredes de nuestra “armadura”.

“Cualquier cosa que, a nuestro parecer, hagamos mejor al compararnos con otros o en relación a nosotros mismos, es una oportunidad para reforzar nuestra autoestima”.

Paulina Arrau
Life Coach

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