MAYO: Crisis y claves de su gestión

. 12 de mayo de 2016

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Por Marta Antuña Egocheaga

Hoy no hablaré acerca de la gestión de la crisis económica, sino de algunas claves para tener en cuenta en la gestión de las CRISIS PERSONALES.

Recientemente en un suplemento dominical, leí un artículo que trataba sobre las crisis personales y más en concreto sobre las crisis de ansiedad y las depresiones.

Entre los datos que aportaba destaco tres, por inquietantes:

  1. – “…Cada año, seis millones de personas sufren en nuestro país episodios de ansiedad…”
  2. – “La gran depresión del siglo XXI no es solo económica: los últimos estudios apuntan a que las mujeres necesitamos cada vez más de los psicofármacos para sobrellevar el día a día…“
  3. -“…ante la imposibilidad de cambiar de vida, solo quedan los parches…”, “…el consumo de ansiolíticos en España se ha convertido en el más alto de Europa…”

Por otra parte y siguiendo a Alberto Bustos, el nombre de este mes,  Mayo,  viene del latín maius.  Era el mes de Maya, la diosa.

Según la leyenda, la maya griega  era una diosa tímida que vivía en el monte Cileno, donde concibió a Hermes de Zeus.  Y la Maya romana era la Bona Dea (‘Buena Diosa’). En su honor se celebraba una ceremonia en mayo en la que solo podían participar mujeres.

Por este origen etimológico de Mayo, que evoca a las mujeres, por el día uno del mes dedicado a las madres, porque, si bien, las crisis atenazan por igual a hombres y mujeres, pero somos  las mujeres quienes encabezamos las estadísticas y porque en primavera hay un elevado porcentaje de mujeres que se deprimen; escribiré este post pensando en nosotras.

Vaya por delante, para acallar críticas furibundas, por si las hubiere,  que este post trata sobre auto-conocimiento,  sobre desarrollo personal y estrategias emocionales para superar crisis personales.

Es decir, no va ni de diagnósticos ni de tratamientos psicológicos y psiquiátricos, porque no soy profesional de la materia ni pretendo obviar los tratamientos que cada persona precise de estos profesionales, cuando existe una patología depresiva o similar, además de una crisis personal.

¿Qué es una CRISIS personal?

En las crisis siempre se produce una interrupción significativa de nuestra “rutina de vida”, de alguna manera algún elemento del orden previo se altera, algo se rompe, el cambio forzoso se instala.

La crisis también es un estado temporal de desorganización, de caos, donde el sujeto de la crisis siente cierta incapacidad para afrontar la situación que está viviendo, porque los recursos que venía utilizando para la solución de sus problemas o las respuestas que daba a las situaciones ya no le funcionan.

Las crisis pueden ser las propias del ciclo vital humano y pueden sobrevenir cuando una persona va avanzando en las etapas desde la infancia hasta la vejez, pero las crisis que más nos impactan son las imprevisibles o las “aparentemente” inesperadas.

Dentro de las imprevisibles estarían las causadas por la muerte repentina de un ser querido como un hijo, por catástrofes naturales, un despido insospechado, un robo, una violación, etc.

Dentro de las “aparentemente” inesperadas, estarían todas aquellas que por nuestro auto-engaño no queremos ver, pero que las ve venir a lo lejos hasta un miope sin gafas.

Entre estas estarían: una separación o divorcio, un despido sospechado (cuando sabemos que nuestra actitud lo está provocando), un conflicto grave en tu centro de trabajo, en tu familia, con tu pareja; la ruina (por tu alto nivel de gasto no acorde con tu capacidad económica); una crisis de ansiedad o enfermedad (tras un largo periodo de auto-agresión: no descansas, no te alimentas, elevado nivel de estrés laboral, no disfrutas…), etc.
¿Cuál es la primera invitación que nos hace la CRISIS?

Cuando algo se rompe, cuando algo cambia de manera más o menos brusca, la primera invitación que nos ofrece el caos es PARAR y OBSERVAR.

No es casualidad que la palabra “crítica” tenga la misma raíz que crisis, porque precisamente cuando se presenta ésta,  debemos criticar, es decir, analizar la situación y REFLEXIONAR para saber:

  1. – Dónde estamos
  2. -Cuál es la verdadera causa de que estemos ahí
  3. – Qué necesitamos
  4. – Y qué vamos a hacer

Todo ello integrado en un ejercicio de exploración interior que si no podemos realizar solas, debemos hacerlo con ayuda de otra persona que tenga los conocimientos adecuados para prestar esta ayuda.

Ahora bien, el problema se presentará cuando nos entregamos a la huida hacia adelante, huyendo de nosotras mismas de mil maneras, pues la oportunidad de esta crisis no será aprovechada para aprender y crecer.  Así que, probablemente, volverá a presentarse de nuevo en nuestro camino aunque sea bajo otra forma.

Además las fases por las que  transitaremos serán más pruebas en el camino  y la forma en que las afrontemos tendrá consecuencias muy importantes para nosotras.

Estas fases son:

1.- La DESORGANIZACIÓN por el impacto. Estado de shock.

La persona sufre y no sabe qué hacer. El dolor puede ser tan intenso que normalmente nos sentimos aturdidas, muy desorientadas y hasta nos parece incierto todo lo que vivimos.

Así que si eres capaz de identificar este estado en ti, puedes preguntarte:

  • ¿Es el momento de actuar?
  • ¿Qué pasará si actúo en esta fase donde estoy noqueada?

Si necesito actuar de forma inmediata ¿hay buenos profesionales que me guiarán de forma favorable en este momento tan poco claro?

2.- NEGACIÓN y/o ESTALLIDO EMOCIONAL

En esta etapa puede haber tendencia a quitar importancia a la realidad o incluso negarla. A la vez también podemos sentirnos fuera de control o dominadas por la rabia,  la ira.

Así que si eres capaz de reconocer esta negación iracunda, puedes preguntarte:

  • ¿Necesito ayuda para ver la realidad de forma objetiva?
  • ¿Necesito ayuda para gestionar mi ira?
  • ¿Si pido ayuda soy débil o soy responsable con mi vida?

3.- ACEPTACIÓN

Etapa en la que la aceptación racional nos permite  reconocer como cierto lo que ocurre,  aunque  la aceptación emocional resulta imposible. Seguimos sintiendo dolor y las emociones nos impiden dar respuestas sosegadas.

Los vaivenes emocionales capturan las acciones, así que éstas suelen ser erradas con consecuencias negativas.

Así que puedes preguntarte en esta etapa:

  • Si no tengo claridad para actuar y necesito actuar ¿qué puedo hacer?
  • ¿Dónde puedo encontrar un buen profesional que me ayude en esta fase?
  • ¿Dónde puedo encontrar información fiable?

4.- REORGANIZACION

Comenzamos a reorganizarnos poco a poco, porque nos iremos calmando y paulatinamente sentiremos que recuperamos el control.

La persona que quiera crecer y no solo salir de la crisis, hará un mayor esfuerzo de exploración y encontrará formas de responder más conscientes.  De forma que los próximos retos que se presenten similares a los que ha afrontado en esta crisis serán gestionados de otra manera más efectiva.

  • ¿Cómo puedo dar respuestas más conscientes?
  • ¿Qué es exactamente ser más consciente o tener un mayor nivel de consciencia?
  • ¿Estaría dispuesta a realizar un proceso de coaching para descubrir nuevas posibilidades personales de respuesta ante una crisis?

5.- ADAPTACIÓN

La capacidad de adaptación es directamente proporcional al éxito tras la crisis.

Ahora bien, esta capacidad de adaptación será más exitosa cuanto más consciente sea, cuanto mayor sea el grado de autoconocimiento personal, de forma que la persona se dé cuenta de:

  • sus zonas erróneas, sus pobres pensamientos y creencias limitadoras
  • su capacidad para identificar nuevos recursos dentro de sí, para instalar nuevos hábitos, propiciar nuevas posibilidades, aprovechar las oportunidades que le ofrece la vida, poner foco en lo hace sentir entusiasmo y comprometerse con ello.
  • La importancia de actuar conscientemente
  • La importancia del aprendizaje consciente

¿Qué tipo de estratega somos para gestionar una CRISIS?

Cada persona es estratega de sus propios conflictos y crisis personales. Pero hay estrategias que sí funcionan y otras que no van a dar buenos resultados.

Tengo identificados dos tipos de estrategas ante las crisis personales y que también nos dan información sobre las claves para la buena gestión de las crisis personales.

Estos son:

1.- Estrategas reactivas: La estratega reactiva es aquella que culpa de su crisis personal siempre a los demás y a las circunstancias externas. No se plantea que ella misma tiene la llave para gestionar de la mejor manera posible su crisis actual o para que, o bien no haya próxima crisis en esa parcela de su vida, o bien si la hay, no sea tan devastadora. Quiere salir de ese estado cuanto antes, se resiste al cambio que tiene que asumir e incorporar, de forma que el sufrimiento sube de intensidad. A veces se refugia en adicciones. Se miente mucho. Se queja mucho con sus amigas, pero no suele seguir consejos. No quiere cambiar.

2.- Estrategas proactivas: La estratega proactiva lidera su crisis, sabe que ha de realizar un trabajo personal con ella misma y busca a los profesionales óptimos que pueden ayudarla. Reúne información que la ayuda. Se observa y va conociéndose. Se compromete y actúa.  No se sincera con quien no es de fiar. Busca apoyo en otras mujeres de su familia con las que tiene sintonía. Se desahoga también con sus verdaderas amigas, pero no se queja. Se alinea con el cambio que le pone delante la crisis que está pasando y cambia.

3 PALABRAS
QUE PUEDEN CAMBIAR TU VIDA
PARA SIEMPRE

EMPIEZO

POR

MI

Por último, me gustaría cerrar este post con una simple frase que viene a resumir en cierta manera  su contenido: “Quienes ven en las crisis solamente problemas, se olvidan de que son una fuente de oportunidades fundamentales para la vida de una persona”

Marta Antuña
Coach certificada especialista en procesos de acompañamiento coaching y counselling
http://coachingazul.com/

 

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