Libertad de Pensamiento

. 21 de abril de 2016

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Por Gabriela Soberanis Madrid 

“Ser independiente es cosa de una pequeña minoría, es el privilegio de los fuertes.” – Friedrich Nietzsche

Vivimos tiempos de constantes cambios y ajustes, a la vez que enfrentamos nuevos retos y problemas en todas las esferas existentes. Esto exige tener mayor flexibilidad y adaptación a los cambios así como apertura para enfrentar las demandas de la vida moderna. Sin duda, no podemos lograr esto sin estar receptivos a diferentes formas de pensamientos que nos permitan descubrir alternativas de solución para nuestras problemáticas actuales. Hablar de libertad de pensamiento es hablar de la posibilidad de externar cualquier idea, opinión o propósito por diferente que sea a la de otros, respetando las diferencias y celebrando los encuentros con el fin de enriquecernos y dar solución a los problemas que nos atañen. De ahí el valor inconmensurable de tener identidad propia y una manera de pensar autónoma.

Sin embargo, me parece que nuestra realidad nos muestra la gran necesidad que tienen las personas de pensar y hacer las cosas exactamente como los demás. Es como si nos diera miedo pensar por nuestra cuenta y, por lo tanto, ser diferentes. Crecemos dentro de un núcleo familiar y social y, en medio de ese desarrollo, nos vamos formando criterios respecto a casi todo, pero rara vez nos detenemos a pensar si esos criterios son propios, son de otros o son impuestos. Los medios de comunicación nos bombardean constantemente con estereotipos sobre la familia, la profesión, el éxito, el progreso y un sinfín de temas, y terminamos creyendo que eso que nos dicen es lo que debemos creer y, en consecuencia, hacer. Al final, solo terminamos pensando y actuando como la mayoría porque creemos que eso es lo correcto.

La construcción de un pensamiento autónomo apunta hacia la formación de personas capaces de actuar y tomar decisiones basadas en criterios propios. Este es un aspecto fundamental en el crecimiento de cualquier individuo, porque no se trata de pensar y hacer lo que nos plazca, sino de pensar y hacer conforme a nuestras convicciones. Convicciones que previamente nos hemos dado a la tarea de analizar, de las que hemos dudado, que hemos expuesto a la revisión y a la crítica, y que hemos comparado con otros puntos de vista. De modo que la libertad de pensamiento no es un asunto de rebeldía como la mayoría supone. Nada de eso. La autonomía de pensamiento incluye una absoluta responsabilidad sobre nuestras ideas, hace un llamado a la reflexión y al análisis, así como a los argumentos razonables para llegar a conclusiones propias, en vez de someternos sin voz ni voto a la tradición, a la autoridad o a lo que la mayoría dice.

La pregunta es ¿Por qué nos resulta tan difícil pensar por nuestra cuenta, construir nuestros propios pensamientos y, por ende, nuestras propias opiniones y acciones?

Como yo lo veo, el principal obstáculo del pensamiento autónomo es el miedo. Pensar como piensa la mayoría nos da seguridad y tener opiniones propias que no siempre convergen con las de otros, es salirnos de lo convencional, ser diferentes y correr el riesgo de equivocarnos o de que nos rechacen (o las dos cosas).

Sin embargo, cuando hablamos de una persona con autonomía de pensamiento, hablamos de alguien que es capaz de salirse de sus propios prejuicios y estereotipos y que fomenta la capacidad de ver su contexto desde fuera, es decir, logra descontextualizarse para romper con sus propios paradigmas y los de su época. Una persona con independencia de pensamiento ha cultivado una responsabilidad hacia sí mismo, en el sentido de que reconoce la importancia de defender su autonomía de conciencia y de opinión y así, luchar por sus ideas y pensamientos y ponerlos al servicio de los cambios que tanto urgen en nuestro entorno. Con esto, queda claro que no debemos entender como libertad de pensamiento una cualidad que vaya en contra de las normas y reglas establecidas dentro de la sociedad. Se trata más bien de un camino donde prevalece la investigación, la reflexión y el análisis que dan lugar a potenciar individuos más deliberativos, capaces de encontrar el consenso en medio de las opiniones e ideas divergentes y ser agentes de cambio en toda la extensión de la palabra.

Un librepensador es una persona con una mente activa, que no da por sentado nada. Siempre da prioridad al análisis de las convenciones imperantes antes de tomar una posición al respecto, pero una vez aclarada su postura, quiere vivir conforme a las conclusiones propias y no a las ideas que se imponen desde el exterior. Estamos hablando de individuos en quienes prevalece el deseo irrestricto de saber y de conocer, donde cuestionar e indagar la realidad es una tarea continua. Son personas que mediante argumentos razonables son capaces de hacer contacto con ideas universales, inclusivas y que les permitan ensanchar su cosmovisión al mismo tiempo que hacen contacto con los límites de su propia ignorancia. Estas personas saben ejercitar su humildad, tienen claro que sus conclusiones son provisionales y esto es lo que hace que se mantengan receptivos todo el tiempo a nuevas ideas y formas de ver su entorno.

En mi experiencia personal he encontrado grandes satisfacciones al cultivar la libertad de pensamiento. Pensar por mi cuenta ha representado ser crítica frente a mis propias ideas y perspectivas y considerar nuevos puntos de vista para ver lo que antes no veía y ser capaz de innovar en todo sentido. Con esto quiero decir que el crecimiento de las personas depende en gran medida de su capacidad para expandir su cosmovisión y esta depende de cuán dispuestas estén a poner en duda los paradigmas que rigen sus vidas para llegar a conclusiones enriquecedoras. Cuestionar nuestras ideas y posturas está conectado con una receptividad absoluta a la pluralidad y a la diversidad de opinión, nos invita al diálogo y a la deliberación y esto es lo que nos permite ampliar nuestro criterio y conectar con las personas por medio de un entendimiento genuino porque creamos lazos de reconocimiento hacia la diversidad, además de dar lugar al respeto y a la tolerancia.

La independencia de pensamiento es uno de los retos más importantes que todos los seres humanos tenemos. Cuando tenemos autonomía de pensamiento, no nos supeditamos a las opiniones o escrutinio de otros; actuamos conforme a nuestras propias ideas y reconocemos que no siempre lo que otros hacen o piensan tiene que ser lo que nosotros hagamos a pensemos. Para mi, hay una razón todavía más poderosa para cultivar la libertad de pensamiento: la libertad de cometer nuestros propios errores y responsabilizarnos por ellos. Creo en la libertad de pensamiento porque creo en la imperfección humana. Si todos nos equivocamos, si todos cometemos errores ¿hay algo peor que equivocarnos con ideas u opiniones ajenas?

Tengamos en cuenta esto: en el proceso de aprender a pensar por nuestra cuenta a veces acertaremos y a veces no, pero en todos los casos sabremos que hemos sido fieles a nosotros mismos y eso significa que nos valoramos lo suficiente para respetar nuestras ideas. La autonomía de pensamiento es lo que realmente puede infundirnos una autoconfianza auténtica, darnos la fuerza suficiente para asumir retos y enfrentar desafíos, es lo que nos provee de la capacidad para elegir lo que creemos más conveniente para nosotros. Ser autónomos en nuestro pensamiento puede significar orgullo por ser uno mismo. Y no me mal interpreten. No se trata de destacar entre otros, tener problemas de integración o desdeñar el valor de la cultura o las tradiciones. Se trata de abrirnos a pensar diferente en la medida en que escuchamos más, en la medida en que somos más inclusivos y creemos verdaderamente en la igualdad.

Ser librepensadores es encontrar nuestros propios pensamientos en medio de los pensamientos de los demás, descubrir la armonía de los mismos y así, tener ideas más claras respecto lo que es más importante para nosotros para poder obrar en beneficio de nosotros mismos y de quienes nos rodean.

Gabriela Soberanis Madri
Dirección General Enfoque Integral Consultoría, Capacitación y Coaching para el éxito
http://enfoqueintegral.com.mx/

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