La magia de las herramientas en coaching

. 13 de julio de 2017

Por Idoya Gutiérrez

La primera vez que escuché la palabra coaching, no tenía ni la menor idea de lo que era y menos aún de los efectos que causaría en mi. Tal descubrimiento fue totalmente casual, leyendo un artículo en una revista durante unas vacaciones.

La definición que le daban era básicamente: “Anglicismo que procede del verbo inglés to coach, «entrenar». Es un método que consiste en acompañar, instruir y entrenar a una persona o a un grupo de ellas, con el objetivo de conseguir alguna meta o de desarrollar habilidades específicas. En un proceso de coaching interactúan dos personas; uno es el coach o entrenador, que es la persona que instruye, o guía a la persona que está siendo orientada para mejorar en el desempeño de sus funciones. El otro es el coachee o persona en entrenamiento, quien recibe los conocimientos y las competencias que necesita para mejorar en su vida profesional.“

Recuerdo que en ese instante algo se movilizó en mi, y supe que llegaría el momento en el que necesitaría saber más, indagar y profundizar sobre este mundo. Pero como creo que en esta vida nada es casual, y mantengo la firme convicción de que “el maestro aparece, cuando el alumno esta preparado”, hasta ahora no había sentido esa especie de necesidad de explorar, de dejarme llevar, de no oponer resistencia, de imbuirme en el mundo del coaching donde todo parece mágico.

Y si hay algo que me ha sorprendido desde el inicio del curso en el que me preparo para ser Coach por la Metodología CORAOPS®, es la magia que se produce en cada módulo.

La maestría con la que nuestros coaches senior dirigen los procesos hacen que cada día esté más convencida de que esta profesión tiene ese algo que la hace muy especial y tan diferente a otras, ya que supone un verdadero desafío para alguien como yo, que ahora mismo me encuentro en una zona de confort, sin reto ni desafío. Y gracias a toda la información que proceso cada fin de semana, ahora sé que quiero disfrutar de un área de expansión con todo el aprendizaje y cambios de hábito que ello supone. Y es durante estos procesos de formación de fin de semana, dónde se producen esos instantes mágicos.

Lo vemos en el momento en que un voluntario sale al ruedo para permitirse hacer, para dejarse acompañar y verbalizar su objetivo. Son instantes en los que gracias a la humildad, escucha total y profundo respeto por parte del Coach, dicho voluntario adoptando el rol de Coachee se deja retar, y nos muestra a todos los puntos fuertes que le acercan a su objetivo, mientras toma consciencia de los que le alejan de él. El coach dirige el proceso para que el coachee se replantee sus acciones, pensamientos y juicios; para que analice sus creencias y sepa claramente dónde se quiere posicionar. Y todo este acompañamiento está aderezado por la magia de las herramientas que cualquiera de estos Coaches a modo de magos guardan en su chistera.

Y es por medio de estas herramientas que usan a modo de varitas mágicas, como consiguen que todo se torne ligero, dando pié a que se cree un mundo a veces de fantasía, en el que aparece desde un hada madrina que permitirá al Coachee abrir un horizonte nuevo de posibilidades, como esa carta escrita por su YO futuro que le llegará cualquier día sin previo aviso, en la que le recordarán sus valores, aprendizaje y fortalezas, para que a modo de reflexión se de cuenta de que todo fue posible, que pudo definir un camino incierto y llegar triunfante a ese punto ideal de su vida.

La magia también la vemos en otra herramienta muy potente para el Coachee como es la creación de un mandala, el cual será fiel reflejo de una vida que está en proceso, y que le ayudará a seguir el camino de baldosas amarillas con el único fin de hacer su sueño realidad. En dicho mandala plasmará su magnifica visión de futuro, y las imágenes a modo de collage que “le habrán elegido”, le comentarán lo que aprendió en su camino, le mostrarán los lastres que soltó para avanzar, y como no, también le permitirán ver lo que le pone las pilas en su día a dia, lo que le mueve y motiva, y todo ello irá acompañado de una banda sonora que resuena en su cabeza y que le encanta, a parte de esa frase que le inspira.

Y no podemos olvidar citar como herramienta imprescindible, esas preguntas poderosas que usan con tanto arte y maestría y que tanto descolocan, que indagan en lo más hondo del coachee, que descubren creencias arraigadas. Que hacen que algo dentro de ellos se movilice para que sigan descubriéndose, para dejarse guiar por su intuición, y se permitan pasar de víctima a responsable. Para que prefieran los quieros a los tengos, que aprendan a gestionar sus estados de ánimo, cambiando cuando sea necesario la resignación por altas dosis de ambición para crear anclajes que les ayuden en su camino hacia al éxito, reprogramando sus caminos neuronales y creando nuevos hábitos que favorezcan su desarrollo personal.

Y después de observar y entender toda esta magia, es en este punto donde me permito ser observadora externa de mi propia vida. Reflexiono sobre cómo la he vivido hasta ahora,y si he sido capaz de fijar mi objetivo, si he conseguido smartizarlo y recrearme en él, para que mi futuro ideal llegue con el tiempo a transformarse en un ahora y un presente.

Y es viviendo y sintiendo esa visión ideal cuando me digo a mi misma que basta ya de vivir con miedos, que quiero arriesgar, que prefiero abandonarme a ese mundo mágico, en el que esta permitido crecer, explorar, avanzar y sobre todo retarme, y en que gracias a la chistera en la que guardo todas las herramientas mágicas que he aprendido, y moviendo con soltura mi barita, se con seguridad que todo lo que desee estará al alcance de mi mano.

Idoya Gutiérrez González
Coach CORAOPS

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