La importancia de la mente para alimentarse saludablemente

. 3 de enero de 2017

Por José Fernández

Plantearnos perder peso o conseguir llevar una alimentación saludable es un gran objetivo.

A veces un duro camino en el que las fuerzas flaquean, pero no hay que tirar la toalla, por eso os dejo con un post para alimentar esa motivación que necesitamos para la consecución de nuestro objetivo:
Has tomado una decisión. Quieres conseguir un objetivo. Todo va viento en popa y, con la mochila llena de ilusión, inicias el camino con fuerza.
Durante el trayecto te encuentras con baches y obstáculos que provocan que cambies la ligera carga inicial de ilusión por otra más pesada. Pero tú sigues.
De repente, un día, te sientes perdido y agotado. Parece que estás caminando con una venda en los ojos que no te permite saber en qué punto estás o cuan largo es resto del camino. Sientes que vas despacio. No sabes si avanzas.
Tus pasos parecen pequeños e inseguros. Un día parecen avanzar, otros retroceder y otros ni siquiera sabes hacia donde van. Pero una frágil voz desde tu interior te dice que sigas…

¿Te resulta familiar?

Este punto es el más peligroso. En este punto muchas personas abandonan. Pero me gustaría susurraros un secreto, estáis muy cerca de un momento especial. No estoy hablando de la llegada a la meta, no aún no. Estoy hablando de un punto intermedio que hará que recuperes la carga inicial, la fuerza para retomar: Satori.
¿Sabéis que es Satori?

Satori es comprensión. Un estado de comprensión y conciencia absoluta.

Un instante en el que se reconcilian contradicciones aparentes, esclarecen dudas e inquietudes que han provocado una intensa tensión física, intelectual y/o emocional y que, de repente comprendes, visualizas, sientes, palpas, hueles…

La conciencia se expande de tal manera que, “por fin” todo lo que has hecho hasta el momento, cobra sentido.
Podemos compararlo con el conocido “¡Eureka! de Arquímedes.

El resultado, es un completo estado de paz. La mente entra en silencio, desapareciendo los ruidos (pensamientos, miedos, inquietudes, etc.) y sólo comprendes.
Podría decirse que ves la luz. Sí, así lo digo. No en el sentido literal, si no que, de la propia comprensión, nace una claridad de una gran magnitud.
Por primera vez puedes visualizarlo y sentirlo todo. Ves como todas las piezas encajan de repente, esos pasitos que no estabas seguro de si tenían sentido y que, ibas dando a ciegas, dejándote guiar más por la intuición que por la razón o la lógica, encajan.

La venda se cae y adquieres una perspectiva distinta, como si fueras un espectador, y te ves y lo ves todo. Ves lo cerca que estás de tu objetivo. Miras hacia atrás y ves todo el camino recorrido. Ves el punto en el que estás, dónde estabas y a dónde vas. Y, cómo y por dónde has llegado y por donde tienes que seguir.
A partir de ese momento todo fluye, te sientes ligero, te desprendes de esa pesada carga que, vuelves a canjear por ilusión y fuerzas. Sólo miras hacia adelante y tus pasos son firmes y rápidos. Porque el estado de tensión desaparece, y te sientes repentina y completamente liberado.
¿Sabéis de lo que hablo? ¿Lo habéis vivido alguna vez?

Yo sí. Me siento verdaderamente afortunada porque me ha sucedido en dos ocasiones, que han marcado un antes y un después en mi vida. La primera, hace aproximadamente 4 años, provocó que tomara la decisión de iniciar un camino, y la otra me dio la fuerza que había ido perdiendo, para seguir por él con seguridad y cargada de ilusión.
Eso nos sucede por múltiples motivos:
Porque durante la trayectoria, vamos recogiendo frutos, pero muchas veces, estos resultados no están a la misma altura del esfuerzo invertido.
Porque el objetivo es vital.
Por la cantidad o dimensión de los obstáculos.
Por estar en un momento personal delicado… etc, etc, etc.

En mi caso, mi intuición me llevaba a hacer algunas cosas que no entendía si me estaban alejando o acercando, y entonces un sentimiento se apoderaba de mí perdiéndole el sentido.

Pero otra vez sucedió y todo encajó. Todo cobró sentido, desde la decisión tomada hace 4 años, hasta cada uno de los pasos dados que, últimamente, parecían ser una completa desviación del trayecto.

Con esto, quiero deciros que no tiréis la toalla, que aunque no es fácil, aunque algunos  momentos se pierde el sentido, si no desistimos, si no dejamos que la desesperación se apodere de nosotros al final todo encaja, todo.

Para ello, y desde mi experiencia, me atrevo a hacer dos afirmaciones clave para llegar a este momento:
Haz caso a tu intuición si te está diciendo algo. Aunque no la entiendas en el momento es por alguna razón. El Satori llegará.
Aunque no estés seguro de a dónde vas…anda, anda y anda, no dejes de andar. El propio movimiento te dará la dirección y el sentido. Y todo aquello que recorras tiene su porqué. Aunque lo recorras para retrocederlo, en el fondo estás avanzando.:

José Fernández

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