Estudio de Emakunde constata que para las mujeres su empoderamiento es una aspiración vital.

. 2 de julio de 2013

Las mujeres vascas perciben los mayores obstáculos para desarrollar su autonomía en el terreno laboral

  • Un estudio de Emakunde constata que para las mujeres de entre 18 y 64 años su empoderamiento es una aspiración vital.

     

  • Reconocen avances en el ámbito privado, aunque casi un 80% sostiene que las mujeres se encuentran discriminadas sobre todo en el ámbito público.

Emakunde-Instituto Vasco de la Mujer ha presentado esta mañana el informe “Los procesos de empoderamiento de las mujeres adultas en el País Vasco”, un análisis que viene a finalizar una serie de investigaciones que tratan de observar los procesos de empoderamiento en las prácticas cotidianas de las mujeres vascas, que fue iniciada por Emakunde con el colectivo de adolescentes en el año 2009 y continuada en 2012 con el colectivo de mujeres de más de 65 años.

La directora de Emakunde, Izaskun Landaida, y el autor del informe, Marce Masa, han presentado esta mañana el informe “Los procesos de empoderamiento de las mujeres adultas en el País Vasco”, en el que se estudian los procesos de empoderamiento en las prácticas cotidianas de las mujeres vascas de entre 18 y 64 años. Este colectivo ronda las 704.000 personas en nuestra comunidad autónoma, lo que supone casi dos de cada tres mujeres, y una de cada tres personas del total de residentes.

Este peso cuantitativo pone en evidencia la importancia que adquiere conocer cuáles son las opiniones de estas mujeres “adultas” en materia de empoderamiento. Pero del mismo modo, esta investigación ha sido consciente de la diversidad interna existente en el seno de este colectivo tan amplio de mujeres, con pertenencias generacionales y trayectorias vitales bien distintas. De ahí la segmentación de los resultados en tres grandes grupos de edad (entre 18 y 30 años, entre 31 y 45 años, y, finalmente, entre 46 y 64 años) que facilitan una aproximación a la realidad más acorde con su propia complejidad.

El objetivo principal de este estudio ha sido identificar la situación actual de los procesos de empoderamiento y capacidad de negociación de las mujeres de entre 18 y 64 años residentes en Euskadi. Concretamente, se han identificado las prácticas sociales que este colectivo de mujeres desarrolla en base al carácter privado-doméstico y/o público-colectivo de las mismas, las diferencias existentes entre los niveles de empoderamiento individual y social o político, así como los elementos que condicionan su empoderamiento percibidos por las propias mujeres.

Entre las conclusiones principales del estudio se ha constatado, en primer lugar, que la autonomía individual es una prioridad clave, un elemento central en la vida de las mujeres vascas. Todo aquello que no sea decidir por sí mismas, todo aquello que no facilite o posibilite este marco de decisión, es objeto de crítica. Podemos decir, por tanto, que el empoderamiento es una “aspiración vital” de las mujeres vascas.

Este colectivo de mujeres considera que su situación en términos de autonomía en la toma de sus decisiones es “comparativamente mejor” a la situación en la que se encontraban las mujeres de generaciones precedentes. Por tanto, hay una imagen de “avance” en materia de igualdad de oportunidades. Consideran que existen mayores oportunidades (o menores limitaciones) para que las mujeres estén presentes en todos los ámbitos de la vida social, y que, en términos generales, se atenúan las situaciones de discriminación. Resulta muy significativo que las mujeres que participan o han participado en movimientos de mujeres son las que arrojan indicadores más elevados respecto a estos “avances”.

Pero las discriminaciones persisten. Concretamente, un 18,5% del total del colectivo de estas mujeres considera que, en la actualidad, no existen más oportunidades para que las mujeres estén más presentes en todos los ámbitos de la vida; un 30,5% afirma que, en la actualidad, las mujeres tienen menor autonomía que los hombres a la hora de tomar decisiones; casi un 80% sostiene que, hoy, en nuestra sociedad, las mujeres se encuentran discriminadas, fundamentalmente en el escenario laboral y por la persistencia de la cultura machista.

En este sentido, una de las conclusiones del estudio muestra la clara distinción existente entre los ámbitos privados y públicos en materia de desarrollo del empoderamiento de las mujeres entre 18 y 64 años. Las mujeres canalizan su autonomía individual fundamentalmente en el plano personal o “privado y es aquí donde se concentran los “avances”, mientras que, por el contrario, en el escenario laboral las mujeres perciben más dificultades para desarrollar su autonomía y su empoderamiento, cuando, paradójicamente, lo laboral constituye el espacio que permite completar el empoderamiento en un sentido amplio. Queda manifiesto en el estudio que el empleo empodera, que otorga a las mujeres una mayor capacidad en la toma de decisiones. Y este hecho lo refuerzan aquellas mujeres que se dedican a tiempo completo a las tareas del espacio doméstico-familiar.

Por otro lado, en el estudio se ha detectado también que entre las mujeres más jóvenes, entre 18 y 30 años, se incrementa el desencanto o el desentendimiento del discurso de la igualdad. Se trata de generaciones socializadas con mayor intensidad en el discurso de la igualdad de género. Y si bien este segmento de mujeres nacidas entre 1982 y 1994 considera que esta igualdad está más presente hoy en su vida cotidiana, del mismo modo pueden llegar a experimentar, en paralelo a su trayectoria biográfica como mujeres adultas, que el discurso socializado deriva en falacia.

En suma, según se desprende del estudio, estamos asistiendo a una suerte de culminación de las distintas estrategias, formales e informales, públicas y privadas, de concienciación de las distintas generaciones de mujeres en términos de puesta en valor de su autonomía individual, de su capacidad para tomar decisiones por sí mismas, que se vienen canalizando, principalmente, en sus prácticas más privadas o personales. Sin perder la tensión de las actividades a realizar en este plano individual, desde Emakunde se considera clave seguir extendiendo este proceso de empoderamiento en otros planos de la vida social, especialmente en el escenario laboral. Sin una transformación estructural del escenario laboral, parece difícil atisbar “avances” en las dimensiones sociales y políticas del empoderamiento, o al menos con la misma intensidad o ritmo señalados en la dimensión individual o “privada” del mismo.

Fuente: Emakunde

 

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