El arte de ser resiliente

. 12 de agosto de 2014

Cristina-Moltó

Autora: Cristina Moltó

Resiliente  O… el arte de rehacerse, tal y como indica el título que da nombre al libro de Mónica Gruhl. La resiliencia va asociada a la capacidad con que cuenta el ser humano para sobreponerse y salir adelante de una manera mucho más fortalecida en situaciones de estrés.

Está claro que son muchas las definiciones de las que podemos echar mano pero, en esta ocasión, voy a hacer uso de una muy concreta por la conexión que quiero establecer:

“La resiliencia es un proceso dinámico que tiene por resultado la adaptación positiva en contextos de gran adversidad” Luthar (2000).

Estoy totalmente de acuerdo con lo que se dice, más que nada, por los 3 elementos claves que menciona:

✓ Proceso dinámico: la propia evolución, el crecimiento personal, el desarrollo y la experiencia de vida demuestran que el ser humano se encuentra en constante cambio (no permanece, no perdura).

✓ Adaptación positiva porque conlleva ʻampliar el campo de visiónʼ y ver más allá de nuestros límites. Además, en cierto modo, adaptarse implica ʻdespertarʼ y desarrollar habilidades que no teníamos o que estaban totalmente ʻdormidasʼ.

✓ Contextos de gran adversidad. Sin ninguna duda, pues son los que nos ayudan a superarnos y a ir más allá incluso de donde nosotros mismos podíamos creer que iríamos.

Hablamos de una habilidad que nos permite afrontar situaciones, superar obstáculos y poner a prueba nuestra resistencia, donde con el tiempo y la experiencia finalmente se desarrolla en nosotros cierta sensación de control frente a los acontecimientos y una mayor capacidad para afrontar retos (tal y como señala el Instituto Español de Resiliencia).

Sin embargo, si hay algo que debemos destacar en materia de resiliencia es que se despierta y activa lo mejor de nosotros para que finalmente optimicemos nuestros recursos en pro de nuestro bienestar y equilibrio. La fuerza, determinación y convencimiento con que arrancamos de nuevo para ir hacia delante y seguir luchando (aunque no tengamos muy claro de qué manera) supone una diferencia importante con respecto a la sensación del momento inmediatamente anterior.

Por ello, lejos de tener miedo nos animo a que tengamos muy presente que ser resiliente ʻes un arte en toda reglaʼ donde, ante todo, se pone de manifiesto nuestra valentía, osadía y coraje de vivir, porque ciertamente hay que ser todo eso para recobrar la entereza, sobreponerse, recuperarse y, más aún, superar el momento de crisis vital en el que nos hallemos inmersos (al margen del ámbito en el que así sea).

Gracias a esta capacidad es que nos renovamos, volvemos a encontrar ʻel sentidoʼ, pasamos a concederle importancia a todo aquello que de verdad la tiene y, lo más importante, logramos algo estrictamente necesario ʻpara dar nuestro siguiente pasoʼ: reencontrarnos con nosotros mismos y conectar con lo que somos. Cuando ésto se produce, no necesitamos nada más, nuestra con(s)ciencia es plena y ya estamos realmente preparados para afrontar y enfrentar.

La buena noticia es que, por muy duras que puedan ser las situaciones y/o estados emocionales en los que nos encontremos, antes o después, alcanzarán su fin y nosotros, conseguiremos salir airosos, con energías renovadas y con el aprendizaje de nuevas competencias a las que ʻrendir cultoʼ a través de la práctica: aceptación, perseverancia, paciencia y… esperanza.

¿Qué otra añadirías tú?

Para mayor información sobre ʻresilienciaʼ:

www.mundocoachingmagazine.com

 

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