¡Despierta tu Creatividad!

. 10 de octubre de 2016

Por María del Mar Hidalgo de Cisneros

Todos nacemos creativos. Pero ¿qué nos sucede con el paso de los años? ¿Por qué una inmensa mayoría afirma que la creatividad no es lo suyo? ¿Dónde quedó ese precioso don?

Una de las claves radica en que ponemos el foco en “¿qué dirán los demás?” en vez de en “¿qué diré yo de mí mismo?” Damos más importancia a lo externo que a lo interno.

Buscamos y damos más valor al reconocimiento de los demás que a nuestro propio reconocimiento y así, poco a poco, vamos perdiendo nuestra autenticidad y, con ella, la confianza en nosotros mismos. Todo ello, acompañado del miedo a cometer errores. ¿Pero quién dice que cometer errores sea malo? Y, por otro lado, ¿quién después de “errar” se atreve a continuar promoviendo nuevas ideas? Lamentablemente, con frecuencia ante un error nos quedamos bloqueados, entendemos que equivocarse es “malo” y no sabemos extraer y agradecer el aprendizaje que conlleva y que nos impulsaría a buscar nuevas alternativas.

¿Cómo es posible que sigamos educando a nuestros hijos o liderando equipos con los mismos juicios y conductas que tantas veces nos limitaron de niños? ¿Quién no ha escuchado alguna vez un “¿Pero qué garabatos son esos?” “¡Cuántos pájaros tienes en la cabeza!” “¡Deja ya de soñar y ponte a trabajar!” ¿Para qué continuamos juzgándonos de la misma forma que tanto coartaba nuestra imaginación y que nos hacía sentir tan pequeños?

Probablemente no somos conscientes del impacto que a lo largo del tiempo tiene actuar así, tanto en nosotros mismos como en nuestro entorno. Tratamos de buscar desesperadamente la certidumbre, el éxito garantizado, la aprobación de todos. Así, nuestra creatividad se va adormeciendo mientras nos vamos sintiendo cada vez más frustrados, al perseguir un objetivo inalcanzable.

Aceptemos que la vida es incierta, que lo que sucede es impredecible y que todo es pasajero. ¡Abrámonos a dejarnos sorprender por nosotros mismos! Librémonos de esos hábitos heredados que nos limitan y nos mantienen donde no queremos estar. Seamos quienes realmente queremos ser, sin aceptar aquello que nos paraliza. Alejémonos de entornos tóxicos que descartan cada nueva idea por sus propios complejos o envidias. ¿Qué nuevos horizontes estaremos abriendo si comenzamos valorar la creatividad tanto como los conocimientos?

Acerquémonos a aquellos que contagian energía positiva, que tienen sed de cambios, que están abiertos a explorar. “Vivamos mil días distintos y no mil veces el mismo día”. Confiemos nuevamente en el niño que todos llevamos dentro. Si creemos, crearemos.

Por María del Mar Hidalgo de Cisneros
para TALENTO sep-oct 2016

 

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