Creatividad y Coaching

. 14 de noviembre de 2017

Por  Carlos Ferrari Robino

Nadie duda que la creatividad es una competencia fundamental en la época actual en la que todo cambia tan rápidamente.

En estas condiciones, la respuesta a esos cambios requiere revisar permanentemente nuestros modelos mentales (creencias y valores)  y en este proceso la creatividad no es una opción sino una aptitud y una actitud imprescindibles.

Tradicionalmente, la creatividad se enfocó como el aprendizaje de una serie de técnicas que, se suponía ayudaría a desarrollar el pensamiento creativo para resolver problemas.
La experiencia demostró que esas técnicas, en muchos casos,  no  conducían a  cambios importantes sino, más bien, a mantener las estructuras y los procesos tal como estaban.
En  general, se aplicaban rígidamente lo que no contribuía al desarrollo de los procesos mentales. Además, generalmente,  se limitaban a la realización de uno o varios “brainstorming” en los que, como sugería el gran Edward De Bono, había mucho mas “storming   y muy poca “Brain”, y en esas condiciones no se activaban procesos mentales.

Dicho de otra manera las técnicas no aseguran  que se ponga en funcionamiento procesos tales como la neurogénesis (creación de nuevas neuronas) y de neuroplasticidad  (creación de nuevas conexiones neuronales).

 El coaching, en cambio,  permite cambiar nuestra visión de los problemas que enfrentamos, o creemos enfrentar.

En el coaching individual, por ejemplo, las técnicas como visualización o el reframe,  permiten realizar un cambio real de la visión del coachee. Ambas técnicas facilitan la puesta en marcha de procesos  de neuroplasticidad por el que se crea nuevas conexiones neuronales.

El  neurólogo Álvaro Pascual Leone  sostiene que la neuroplasticidad permite cambiar creencias.  De modo que  cuando trabajamos sobre creencias ayudamos al desarrollo de procesos mentales que permiten emerger nuevas ideas.

El biólogo molecular Bruce Lipton descubrió que  cuando se  cambia la percepción cambia nuestra biología a través de la química de nuestro organismo.

Este proceso estimula la secreción de  dopamina  que es un neurotransmisor que impacta en la motivación y el aprendizaje, entre otras cosas.

En general las preguntas abiertas ayudan ampliar la visión de la situación y sus condicionantes.

En el coaching de equipos la utilización de la metodología  ORSC (Organizagional  Relationship Systems Coaching), también nos ayuda a desarrollar una nueva visión de la organización como un todo. Este enfoque armoniza con el uno de los principios del estudio de los sistemas complejos que establece que en  los sistemas complejos la interacción  de las partes es más importante que las partes mismas.

Con este enfoque, los modelos mentales son reinterpretados desde otra perspectiva y eso,  promueve la creación de nuevas conexiones neuronales.

En las organizaciones también influye el clima organizativo en la creatividad  con que  la misma afronta los retos del cambio  y en esto  el coaching  contribuye al cambio de ese clima organizativo.

Ralph Stacy, experto inglés en complejidad de las organizaciones, sostiene que el espacio de creatividad en las organizaciones, depende de dos parámetros: la gestión de la ansiedad y la forma que se ejerce el poder.

El coaching ayuda a tomar conciencia de ambos parámetros  y desarrollar una visión sistémica de la organización.

En síntesis los avances de la neurociencia ayuda a  comprender mejor el potencial del coaching.

 

Carlos Ferrari
Coach  Personal y Ejecutivo
cferrari@lcpm.eu
Mobile: +34 639 175 529
Twitter  cferrari44

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