Construyendo una nueva ética del cuidado interno: “ Resiliencia organizacional ”, Un desafío posible

. 3 de abril de 2015

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Por Fernando Véliz Montero (Chile)

El término Resiliencia surge del latín salire y del término resilio, que significa “volver atrás, resaltar o rebotar”. Podríamos decir que este concepto se funda en las zonas iluminadas del ser humano; se valida desde las fortalezas, certezas y potencialidades que todos poseemos. Frente al estrés inminente y demoledor que para muchos puede significar una derrota, para otros es una experiencia de fortalecimiento y desarrollo. De este modo, la Resiliencia nos invita a pensar en la flexibilidad que todos poseemos como un elemento básico de adaptación a un entorno incierto. Actualmente la Resiliencia se ha hecho presente en un sinfín de campos del conocimiento (medicina, educación, ingeniería…), entre estos el mundo del trabajo también se ha visto beneficiado con este poderoso concepto.

MAS QUE UN CONCEPTO, UNA VENTANA PARA LA VIDA

Conocí la Resiliencia en 1998 trabajando temas de infancia. En esa época participaba en una ONG donde llegaban muchas publicaciones extranjeras, y un día llegó una revista que hablaba de los niños que vivían en Etiopía. El texto instalaba la idea de los “niños resilientes”, es decir, narraba historias de vida en donde menores que vivían en la absoluta adversidad (económica, afectiva, educativa, alimenticia…), salían adelante ¡sí o sí! Esos niños revertían las crisis y su propia historia, desafiando a la muerte misma, y desde ese poder insólito, rediseñaban sus vidas y alcanzaban resultados insospechados.

Con esa revista, y con mucha literatura leída a lo largo de los años, he podido comprender con mayor profundidad este poderoso concepto que nos plantea entre otras cosas que: todo ser humano es un potencial resiliente; que la Resiliencia se basa en la autoestima, la autoconfianza y el amor; que no es absoluta ni estable (es episódica y se cultiva); que se forja desde la interacción con el entorno; que se puede experimentar a nivel individual y grupal; que desafía las fortalezas, certezas y potencialidades de los individuos; que planifica y precisa nuevos objetivos para la vida (rediseño para la vida); que transforma el dolor y la pérdida en un estado mayor de bienestar y, por último, que lo que busca es la resignificación del concepto “crisis”.

CRISIS DE SENTIDO EN EL MUNDO DEL TRABAJO

Con el tiempo la Resiliencia se ha transformado en un estilo particular de ver la vida, mirada que actualmente navega por múltiples aguas… y poco a poco está llegando al mundo del trabajo. ¿Y por qué al mundo del trabajo? Porque entre otras cosas, pasamos entre ocho y diez horas diarias -y más- dentro de las empresas. De igual forma, el trabajo nos constituye como persona y, a la vez, nos ayuda a cubrir parte de nuestras necesidades materiales, ¡pero eso no basta! Pareciera que este espacio tan relevante para el desarrollo humano hoy está en una crisis de sentido. Pareciera que la gente la está pasando mal dentro de sus organizaciones: “El 58% de las personas se siente abusada en su empresa” (UAI, 2013); “El 54% de las personas se siente infeliz en su trabajo” (UAI, 2014); “El 30% de las personas está agotada en su trabajo” (UAI, 2014); “El 48% de las licencias médicas están relacionadas con la salud mental laboral” (Diario la Tercera); “El 86% de los empleados menores de 35 años se cambiaría hoy ante una oferta laboral” (Movilidad Laboral en Chile, Canal 13), entre otros. El cómo trabajamos, el por qué trabajamos y el para qué trabajamos definitivamente está en un punto de inflexión, punto que nos exige nuevas preguntas, nuevos sistemas de creencias y nuevas prácticas, obviamente.

Con estas cifras se puede comprender por qué para muchas personas el trabajo poco a poco se está transformado en una tortura, sobre lo mismo Héctor Velis-Meza (La Palabra con Historia, 2011) nos cuenta: “La palabra trabajar encuentra su origen en la voz latina tripaliare cuya traducción es torturar. La locución tripaliare, a su vez, viene del término tripalium, que significa tres palos, por los tres maderos cruzados que formaban un instrumento de tortura, a donde se sujetaba a la víctima”… Cuando accedí a esta información, comprendí que esta crisis era definitivamente arquetípica.

CONSTRUYENDO UNA NUEVA ETICA DEL CUIDADO INTERNO

En Agosto del año pasado en la OIT (Organización Internacional del Trabajo) lancé mi segundo libro, Resiliencia Organizacional (Editorial Gedisa). El desafío de esta obra estaba inspirada en construir organizaciones humanamente sanas y cuidadas. De esta forma, el horizonte ya trazado de instalar una ética del cuidado al interior de las organizaciones, poco a poco se comenzaba a materializar.

Un elemento que deseo destacar de este libro, es una palabra transformadora y mágica que resulta un eje central en el texto, el MAR -Modelo de Acción Resiliente. El MAR es un instrumento que busca materializar desde una dimensión sistémica una cultura del cuidado interno, esto tanto a nivel intrapersonal (conmigo) como interpersonal (con los otros). El MAR está creado para responder conscientemente a cinco grandes desafíos: Yo soy… (¿Quién soy yo en mi organización?); Yo quiero… (¿Qué es lo que quiero de mi organización?); Yo puedo… (¿Qué es lo que puedo hacer en mi organización?); Yo tengo (¿Qué es lo que tengo dentro de mi organización?)… y la última pregunta, Nosotros podemos (¿Qué es lo que podemos hacer todos juntos dentro de nuestra organización?).

Desde esta dimensión, fortalecer a un grupo de personas; sembrar la semilla de la Resiliencia en la cultura de un colectivo de trabajo es conectarse con temas de suma relevancia como son el cuidado del clima laboral; el cuidado de los procesos de aprendizaje; el cuidado de la infraestructura de la organización; el cuidado de las tradiciones organizacionales (ritos, mitos e hitos); el cuidado de los liderazgos y su impacto en otros; el cuidado de las temáticas a promocionar internamente (valores); el cuidado de las políticas organizacionales… en fin, el MAR en forma atenta y comprometida busca repensar el cómo habitar dentro de organizaciones sanas, colaboradoras, biofilas y comprometidas con el bienestar de su gente.

El MAR también habla de los Factores Protectores, estos son focos de luz dentro de las personas –y también de las organizaciones-, transformándose en verdaderas columnas que sostienen el poder de la Resiliencia. El poder del humor, la confianza, las comunicaciones, la ética, la identidad, la creatividad, el sentido y la espiritualidad. Cada uno de estas distinciones nos dan el sustento, nos dan el por qué y el para qué de lo que hacemos… el sentido del trabajo en última instancia.

Por último, Resiliencia Organizacional dialoga con múltiples campos del saber. La psicología conversa con la comunicación y se conectan con la Resiliencia, el Coaching Ontológico y la Indagación Apreciativa. La filosofía por su parte resulta un bálsamo para estas distinciones y miradas… resumen, todo lo escrito en  239 páginas está al servicio de un saber mayor: construir organizaciones sanas y comprometidas con el bienestar del ser humano, y que para cuando surjan las crisis, sepan reaccionar cohesionada y positivamente.

 

“El verdadero viaje del descubrimiento no consiste en buscar nuevos territorio, sino en tener nuevos ojos”
(Marcel Proust)

Fernando Véliz Montero
Ph.D en Comunicación Organizacional ©, Coach Ontológico, Periodista, Diploma de Formación Acción en Indagación Apreciativa, Diploma en Estudios de Audiencias y Magíster en Comunicación. Conferencista para Colombia, Ecuador, Argentina, Venezuela, Paraguay, Uruguay, Perú y Chile. Autor de Resiliencia Organizacional (Gedisa) y Comunicar (Océano-Gedisa).
www.fernandovelizmontero.cl

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