¿Cometiste un error? ¡Excelente! Has descubierto un área de oportunidad de mejora personal

. 4 de enero de 2018

Roberto Celaya Figueroa

Tal vez una de las peores cosas que pueden pasarnos en esta vida son precisamente los errores que cometemos, pero de igual manera, si nos fijamos bien, pueden estos errores llegar a ser un punto a partir del cual logremos impulsar nuestro crecimiento personal.

Un error puede significar muchas cosas: falta de capacidad, percepción limitada, confianza exacerbada y sin sustento, etc., pero en todos los casos denotará algo negativo, más que de las circunstancias que conllevaron al error, de nosotros mismos. Es por esto que a nadie nos gustan los errores: nos muestran de una forma que no queremos que nos vean y, peor aún: de una forma que no queremos ser para nosotros mismos.

Independientemente de lo que origine un error, vamos viendo qué podemos hacer con él, y para ello sólo tenemos dos opciones: o dejamos que el error nos avasalle, o bien vemos la manera de aprender de él para ser mejores.

La primer opción es la más sencilla, incluso podríamos decir que es la más fácil  pues implica derrotarnos, tirar todo por la borda, dejar de esforzarnos, pero además nos pone, generalmente, o en una oposición de víctima o en una posición de verdugo, ambos lados opuestos de la misma moneda, una moneda falsa e ilusoria que corresponde, no con la realidad, sino con la percepción que de la realidad tenemos.

La segunda opción es la más difícil ya que implica no sólo aceptar el error, sino verlo cara a cara y de él aprender, lo cual implica ver y saber qué áreas de oportunidad detectamos para trabajar en ellas.

Como podemos ver la segunda opción requiere un esfuerzo no doble, sino triple: primero para seguir avanzando en la vida y no dejarnos abatir por el error, segundo para enfrentar, aceptar y usar el error cometido, y tercero para trabajar en mejorar esa área de oportunidad que hallamos detectado en nosotros.

El seguir avanzando en la vida implica decisión, carácter, esfuerzo. La primer reacción ante un error es abatirnos, por un lado por la depresión natural ante el caer, pero también en ocasiones por que nos autocastigamos pensando que no somos merecedores de seguir caminando para buscar ser más y mejores.

El enfrentar, aceptar y usar el error cometido implica verlo de frente, no ocultarlo, no dorarlo, no colorearlo, tratar, aunque sea difícil, de abordarlo lo más objetivamente que sea posible, por una parte para determinar aquellas circunstancias ajenas a nosotros que coadyuvaron a cometer el error (y que por ser ajenas están fuera de nuestro control), y por otro lado para dejar muy claras y delimitadas nuestras responsabilidades en el error cometido.

El trabajar en mejorar esa área de oportunidad que hayamos detectado en nosotros implica vernos y sabernos más que el error cometido, entender que el sentimiento negativo experimentado implica que el error no es lo que somos ni lo que podemos llegar a ser, pero sí una evidencia de algo que tenemos o de lo que carecemos, y que nos está obstaculizando avanzar en nuestras metas. Con esto, ponernos a trabajar para mejorar esa área de oportunidad detectada.

Caer, tropezar, fallar, no es el fin del mundo, en tanto tú no quieras lo sea. ¿Cometiste un error? ¡Excelente! Has descubierto un área de oportunidad de mejora personal.

 

Roberto Celaya Figueroa, Sc.D.
Formación • I+D+i • Consultoría
Desarrollo Empresarial – Gestión Universitaria – Liderazgo Emprendedor
www.rocefi.com.mx

 

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